En medio de mi intento por evadir al máximo mis obligaciones oficinísticas, el gatito de plastilina que hizo mi compañera 'petit' y pegó arriba del LCD de la PC, me mira con ojos grandes y desorbitados, tratando de entender cómo es que mi cerebreo puede darme tantas órdenes simultáneas y cómo es que mis extremidades pueden ejecutarlas una por una sin paréntesis en el medio...
Sí. Hacer las cuentas del mes 80 veces hasta que de repente dibujo un número que me deja menos triste que el anterior, entrar a la página de Nikon 10 veces seguidas para ver si se reduce por arte de magia el monto de la cámara que necesito comprarme para laburar, leer los dos blogs que acostumbro y todos sus comments, chequear el mail de una de mis pymes, tener cyber reuniones con mi sociamiga por chat, buscar un lugar para comprar la lamparita de la óptica que compramos con mi chico luego de chocar el auto; y hasta leer los novelísticos chats de una amiga que me manda para que analicemos.
Ahora, me pregunto: No será mucho?? Es necesario llegar, por propia voluntad, a un nivel tan autodestructivo de exigencia??? Será que llegar a estos estados donde casi no puedo discernir entre lo mecánico y lo natural en algún punto me satisface??
Digamos, es un terreno bastante complejo, en el cual no quisiera entrar en este momento, pero sí entiendo que cada vez esta necesidad de autoexigencia se hace más grande y es como una bola de nieve (o de caca)que es difícil de frenar.
Ahora que estoy releyendo todas las cosas que ejecuté en menos de 10 minutos, me doy cuenta de porqué el gatito me mira así!!!! ;)
Datos personales
- Evelin
- Córdobaba, Argentina
- Edad: 25 Lugar: Córdoba, Arg. Signo: Libra Chino: Chancho Maya: Sol Entonado Amarillo Intereses: van por la Música, la Fotografía, el Cine, las Artes, la comida rica...jeje, todo lo que pueda expresar lo que se pueda expresar.
Tierno
La choreé de otro blog...
viernes, 15 de mayo de 2009
miércoles, 13 de mayo de 2009
Loop
A veces, inmersos en la vorágine de la vida actual, se torna de suma importancia hacer un 'parate' y preguntarse sobre la propia situación.
Muchas veces dejamos de lado la reflexión por seguir el cauce monótono de nuestros ríos y, dejenme decirles: Eso no está bueno.
Me di cuenta hace unos días, cuando después de retornar a mi ansiado hogar luego de 14 hs de trabajo continuo, que mi cuerpecito estaba muy cansado y muy triste también. Y que lo vengo montando de mochilas de alto peso desde hace un tiempo y que, cada vez son menos los que pueden entender mi conducta y aceptarla. Lo cual me salva las papas de vez en cuando, cuando alguien aparece y me intercepta con algún comentario del tipo "vos estás loca".
Y si, gente. Es probable que esté un poco loca, pero sí estoy segura de que quiero ganarle una batalla a la mediocridad característica de esta sociedad que se mueve en espiral para absorverte a su círculo centrífugo.
De todos modos, más allá de la conciencia de esta situación, siempre me preocupo y me ocupo de activar nuevas alternativas que me ayuden a independizar, pero, créanme que no es nada fácil. Todo lo contrario, de hecho. Es que ser emprendedor y creativo, sólo te devuelve una cachetada de ignorancia y frustración, en la mayoría de los casos.
Entonces, vuelvo a trabajar 14 hs largas por día, elegir entre cenar o depilarme, renegar de las vergonzosas condiciones laborales y de la vergonzosa condición humana, sentirme sola y desentendida, hasta que me vuelvo a cruzar con alguien que me dice "vos estás loca".
Y vuelvo a repreguntarme...
Muchas veces dejamos de lado la reflexión por seguir el cauce monótono de nuestros ríos y, dejenme decirles: Eso no está bueno.
Me di cuenta hace unos días, cuando después de retornar a mi ansiado hogar luego de 14 hs de trabajo continuo, que mi cuerpecito estaba muy cansado y muy triste también. Y que lo vengo montando de mochilas de alto peso desde hace un tiempo y que, cada vez son menos los que pueden entender mi conducta y aceptarla. Lo cual me salva las papas de vez en cuando, cuando alguien aparece y me intercepta con algún comentario del tipo "vos estás loca".
Y si, gente. Es probable que esté un poco loca, pero sí estoy segura de que quiero ganarle una batalla a la mediocridad característica de esta sociedad que se mueve en espiral para absorverte a su círculo centrífugo.
De todos modos, más allá de la conciencia de esta situación, siempre me preocupo y me ocupo de activar nuevas alternativas que me ayuden a independizar, pero, créanme que no es nada fácil. Todo lo contrario, de hecho. Es que ser emprendedor y creativo, sólo te devuelve una cachetada de ignorancia y frustración, en la mayoría de los casos.
Entonces, vuelvo a trabajar 14 hs largas por día, elegir entre cenar o depilarme, renegar de las vergonzosas condiciones laborales y de la vergonzosa condición humana, sentirme sola y desentendida, hasta que me vuelvo a cruzar con alguien que me dice "vos estás loca".
Y vuelvo a repreguntarme...
miércoles, 10 de septiembre de 2008
The Supergarket
Eran como las 11 de la mañana, justo del día en que, por no sentirme muy bien, decidí no ir al trabajo y quedarme torrando a la mejor manera lunes.
Ese día e inesperadamente (muy inesperadamente), el Chiki me despertó con un súper desayuno tipo brasilero con frutas y panes y jamones de la hostia. Ni hablar del buen humor que te puede deparar para tu día un despertar tal.
Después de comerme hasta la última miguita de hotelbreakfast (juro que lo compartí con él), decidimos comenzar nuestro día de una manera muy hogareña, por lo que planeamos llevar los 10 kilos de ropa sucia al lavadero, doblar por la esquina, e ir hasta el supermercado por algunos víveres, no tantos, ya que nuestro frigobar sólo admite espacialmente cantidad para sólo una semana.
Comenzamos nuestra caminata rumbo al lavadero, dejamos los muertos de ropa de hacía tres semanas, y partimos al Súper económico de la zona del mercado (en el total del ticket, marca diferencia...)
Aprovechando la poca concurrencia de gente, me detuve góndola por góndola sin carritos chocadores a comparar precios y productos, e ir tachando en mi lista mental (me acuerdo según el sector de la casa de lo que tengo que comprar) lo que necesitabamos.
Cuando estaba en la encrucijada de decidir entre papel higiénico tipo lija pero muy barato y uno que demuestre un poco de cariño a nuestras partes a un alto costo, el tiempo se detuvo.
Sí, así como les digo.
Sólo vi volar una botella de limpiador de conocida marca como si hubiera saltado del estante de la góndola, salpicando todo mi humilde atuendo de cabeza a pies, de un apestoso blanco cremoso que, no sólo tiñó mi ropa al mejor estilo "albañil volviendo de la obra a su casa", sino que también tiñó el buen humor con el que había comenzado mi día.
En medio de ese bache atemporal, sólo recuerdo mi estática posición boquiabierta reclamando la emisión de un grito de impotencia en contra de la vieja hdp lhailhiñjdñoaJFpoajfñaj, que arrodillada en el piso sin valor para mirarme a los ojos, repetía _No encuentro la tapita!!, no encuentro la tapita!!_ En medio de esta escena estática, la empleada del súper que vino corriendo a limpiar la chanchada con una rejilla, y el chiki que aguardaba expectante el desenlace de la situación en forma de una violenta revolcada a lo 'lucha de chicas en el lodo', me miraban esperando una reacción que corte con la tensión del momento.
De repente, un dispositivo del más allá le dio play a Cronos y todo volvió a funcionar nuevamente.
Afortunadamente, mi fatídica tendencia por razonar previo a los impulsos, terminó por encarrilar mi brote asesino sobre las vías de la razón, justo después de observar al guardia de seguridad que estaba observando al final de la góndola todo el acontecimiento.
Como mis cortos (a veces largos) 24 años no proyectan una estadía en Bower, por lo menos hasta haber cumplido los 50, decidí cambiar de góndola, buscar las galletitas de agua que me faltaban, y volver a casa lamentando no haberle terminado de derramar la porquería por la cabeza y que se le destiñan sus raíces negras a esta vieja lafkñsgjoakjfpoajdk, que arruinó mi atuendo de feliz lunes por la mañana.
Eso sí: prometo trabajar para que, en una ocasión similar, el arrebato de mi flujo sanguíneo haga salir por mi cuerpo lo primero que se le ocurra.
Ese día e inesperadamente (muy inesperadamente), el Chiki me despertó con un súper desayuno tipo brasilero con frutas y panes y jamones de la hostia. Ni hablar del buen humor que te puede deparar para tu día un despertar tal.
Después de comerme hasta la última miguita de hotelbreakfast (juro que lo compartí con él), decidimos comenzar nuestro día de una manera muy hogareña, por lo que planeamos llevar los 10 kilos de ropa sucia al lavadero, doblar por la esquina, e ir hasta el supermercado por algunos víveres, no tantos, ya que nuestro frigobar sólo admite espacialmente cantidad para sólo una semana.
Comenzamos nuestra caminata rumbo al lavadero, dejamos los muertos de ropa de hacía tres semanas, y partimos al Súper económico de la zona del mercado (en el total del ticket, marca diferencia...)
Aprovechando la poca concurrencia de gente, me detuve góndola por góndola sin carritos chocadores a comparar precios y productos, e ir tachando en mi lista mental (me acuerdo según el sector de la casa de lo que tengo que comprar) lo que necesitabamos.
Cuando estaba en la encrucijada de decidir entre papel higiénico tipo lija pero muy barato y uno que demuestre un poco de cariño a nuestras partes a un alto costo, el tiempo se detuvo.
Sí, así como les digo.
Sólo vi volar una botella de limpiador de conocida marca como si hubiera saltado del estante de la góndola, salpicando todo mi humilde atuendo de cabeza a pies, de un apestoso blanco cremoso que, no sólo tiñó mi ropa al mejor estilo "albañil volviendo de la obra a su casa", sino que también tiñó el buen humor con el que había comenzado mi día.
En medio de ese bache atemporal, sólo recuerdo mi estática posición boquiabierta reclamando la emisión de un grito de impotencia en contra de la vieja hdp lhailhiñjdñoaJFpoajfñaj, que arrodillada en el piso sin valor para mirarme a los ojos, repetía _No encuentro la tapita!!, no encuentro la tapita!!_ En medio de esta escena estática, la empleada del súper que vino corriendo a limpiar la chanchada con una rejilla, y el chiki que aguardaba expectante el desenlace de la situación en forma de una violenta revolcada a lo 'lucha de chicas en el lodo', me miraban esperando una reacción que corte con la tensión del momento.
De repente, un dispositivo del más allá le dio play a Cronos y todo volvió a funcionar nuevamente.
Afortunadamente, mi fatídica tendencia por razonar previo a los impulsos, terminó por encarrilar mi brote asesino sobre las vías de la razón, justo después de observar al guardia de seguridad que estaba observando al final de la góndola todo el acontecimiento.
Como mis cortos (a veces largos) 24 años no proyectan una estadía en Bower, por lo menos hasta haber cumplido los 50, decidí cambiar de góndola, buscar las galletitas de agua que me faltaban, y volver a casa lamentando no haberle terminado de derramar la porquería por la cabeza y que se le destiñan sus raíces negras a esta vieja lafkñsgjoakjfpoajdk, que arruinó mi atuendo de feliz lunes por la mañana.
Eso sí: prometo trabajar para que, en una ocasión similar, el arrebato de mi flujo sanguíneo haga salir por mi cuerpo lo primero que se le ocurra.
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